Guía Completa para Visitar Alejandría

Alejandría es una ciudad de Egipto que se fundó en el año 31 a.C. por el mismísimo Alejandro Magno. Ciudad legendaria donde las haya, famosa por su faro y su Gran Biblioteca.

A lo largo de su historia ha sufrido numerosos reveses y hoy en día ha tenido un resurgimiento convirtiéndose en un lugar cargado de historia y magia que no puede faltar en tu viaje a Egipto.

¿Cuándo ir a Alejandría?

Alejandría puede ser visitada en cualquier época del año, en invierno las temperaturas son más frescas y por la noche puede hacer un poco de frío por la humedad del mar pero nada desproporcionado.

  • De abril a mayo: El tiempo es cálido y una época perfecta ya que la costa no está masificada.
  • De junio a septiembre: Es el carnaval y las playas se llenan de gente, incluso muchos egipcios pasan sus vacaciones aquí.
  • De noviembre a abril: las temperaturas son más frescas y menos gente en las zonas turísticas.

Visitar Alejandría en dos días – Lo fundamental

En dos días se pueden ver bastantes cosas en la ciudad y parte de la costa mediterránea egipcia:

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El primer día puedes visitar el Museo Nacional de Alejandría. A mediodía comer en el barrio de Mohammed Ahmed y disfrutar de los cafés de la ciudad.

Por la tarde se visita la Biblioteca Alejandrina y al anochecer puedes descansar a la orilla del del mar y acercarte a hasta Fort Qaitbey para disfrutar de la puesta de sol.

Al día siguiente se pueden visitar Kom Al Dikka y las Catacumbas de Kom Ash Shuqqafa. Después de comer puedes coger el tranvía para ir al Museo Mahmoud Said y el Museo de Arte Moderno en Muharram Bey.

¿Qué ver en Alejandría en cuatro días?

El tercer día se puede ir de excursión a Rosetta y a la desembocadura del Nilo. Al día siguiente es buena idea ir a El Alamein y pasar la tarde en la playa en Sidi Abdel Rahman.

Puntos de interés en Alejandría

Antes de dejarte toda la información de las zonas turísticas de Alejandría te dejo por aquí la posibilidad de visitar la ciudad en una visita guiada con todo incluído donde se ven las visitas obligadas de la ciudad:

La Alejandría moderna se extiende 20 km a lo largo de una costa sinuosa y solo en alguna ocasión se adentra más de 3 km hacia el interior. El centro urbano se arquea alrededor del puerto oriental, que queda prácticamente enmarcado por dos promontorios alargados.

La estación principal de trenes de la ciudad, en Midan Ramla, donde terminan la mayoría de las líneas, está considerada el epicentro de la ciudad.

Dos de las grandes calles comerciales del centro urbano, Sharia Saad Zaghloul y Sharia Safiyya Zaghloul, nacen en esta plaza.

Al oeste de la estación de tranvías se halla otra plaza, más grande y formal, Midan Saad Zaghloul, con un popular jardín frente al mar. Alrededor de estas dos plazas se hallan las zonas comerciales del centro, la oficina de turismo, los restaurantes y la mayoría de los hoteles económicos.

Al noroeste de esta zona céntrica se alza el barrio de Anfushi, más antiguo y carismático; al suroeste se halla Carmous, con notables ruinas romanas. En dirección este se suceden varios barrios nuevos por la costa que llegan a la selecta zona residencial de Rushdy y a los barrios de moda de San Stefano, y más allá llegan a Montazah, con su palacio y sus jardines, que marcan la linde oriental de la ciudad.

La Corniche es la avenida larga y amplia junto a la costa que conecta casi todas las partes de la ciudad, aunque para cruzarla hay que enfrentarse a hordas de autobuses y taxis.

Museo Nacional de Alejandría

Excelente museo que resume el pasado de la ciudad. Situado en una villa de estilo italiano bellamente restaurada, ofrece una pequeña pero cuidada selección, muy bien explicada, que relata de maravilla la historia de la ciudad desde la antigüedad hasta el período moderno.

Destacan las preciosas estatuas de terracota de mujeres griegas y las piezas halladas bajo el agua del Mediterráneo. La planta baja del museo está dedicada a la época grecorromana, y entre las piezas más destacadas se incluyen una esfinge y otras esculturas halladas en excavaciones submarinas en Abukir.

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Llama la atención la pequeña estatua del dios griego Harpócrates, llevándose un dedo a los labios (representando el silencio); evolucionó a partir del dios egipcio Horus y también está conectado a Eros. Otra estatua interesante es una bella representación de una reina ptolemaica de aspecto egipcio y cuerpo helenístico.

El sótano está dedicado a la etapa faraónica, y alberga piezas de todo Egipto. Destacan las puertas falsas, que eran la conexión entre los vivos y los muertos, y los cráneos ‘de recambio’ que se situaban junto al cadáver como repuestos para el más allá.

La planta superior presenta objetos de los períodos bizantino, islámico y moderno, incluidas monedas, armas otomanas y joyas. Destaca el exquisito escudo de plata.

La coexistencia de las principales religiones de Alejandría queda representada en una cruz tallada de madera rodeada por una media luna.

Biblioteca Alejandrina

La antigua biblioteca de Alejandría fue una de las más grandes instituciones clásicas, y si bien reemplazarla puede parecer una tarea hercúlea, la nueva Biblioteca Alejandrina cumple su cometido con aplomo.

Inaugurada en el 2002, esta impresionante pieza de la arquitectura moderna es un intento deliberado por recuperar el esplendor del gran centro del saber y la cultura original. El recinto se ha convertido en uno de los principales enclaves culturales de Egipto, y en escenario de numerosas actuaciones internacionales, además de albergar una colección de brillantes museos.

El edificio tiene forma de un gigantesco disco inclinado inserto en el terreno, como si fuera el sol amaneciendo en el Mediterráneo. Sus muros exteriores de granito contienen grabados de letras, pictogramas, jeroglíficos y símbolos de más de 120 escrituras distintas.

En su interior, la impresionante sala de lectura principal tiene capacidad para ocho millones de libros y 2500 lectores bajo su techo inclinado, con ventanas diseñadas especialmente para dejar que penetre la luz del sol, pero evitar los rayos que podrían estropear la colección de libros.

Además de esta magnífica sala hay cuatro bibliotecas especializadas (una infantil para lectores de 6 a 11 años; una joven para lectores de 11 a 17 años; una multimedia y una para invidentes) y una amplia selección de actividades.

Cuenta con cuatro museos permanentes, un planetario, un centro de conferencias, una oferta de exposiciones temporales y permanentes, y un completo programa de eventos. Para explorar a fondo este interesante lugar hay que concederle al menos medio día; para admirar la sala principal y completar un circuito bastará con 1 h.

La biblioteca está junto al mar, pero la entrada principal y la taquilla están en la parte trasera del recinto (80 EGP la entrada). Todos los bolsos y mochilas son objeto de inspección, aunque está permitido entrar con cámara y monedero.

Dos de los museos requieren una entrada aparte, que se compra dentro del edificio, junto a dichos museos.

Museo de las Antigüedades

Este museo ofrece una cuidada exposición de objetos recopilados por todo Egipto que van desde la época faraónica, pasando por los períodos griego y romano, hasta las épocas bizantina e islámica.

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Alberga una excelente colección de coloridas máscaras funerarias del s. II, sarcófagos con decoraciones muy elaboradas y shabtis (figuras funerarias) de mayólica azul, así como preciosas estatuas de época griega.

Museo de los Manuscritos

Alberga una exposición pequeña pero excelentemente presentada de textos antiguos que incluye una copia del único pergamino que se conserva de la antigua biblioteca de Alejandría.

Al lado se halla la maravillosa exposición Impresiones de Alejandría, que hace una labor admirable documentando la larga historia de la ciudad a través de dibujos, mapas y fotografías antiguas.

Desde aquí se pueden visitar las salas de exposiciones de la biblioteca que muestran las obras de artistas árabes contemporáneos y que también contienen una fascinante colección patrimonial de tejidos, arte popular y aparejos de ciencia árabe medieval.

El mundo de Shadi Abdel Salam (realizador de culto, guionista y escenógrafo nacido en Alejandría) muestra una exposición de sus maravillosos dibujos de decorados cinematográficos.

Su película más famosa, La momia, se proyecta por las tardes junto con otros filmes. También hay un documental sobre historia egipcia titulado Culturama que se proyecta en nueve pantallas.

El Planetarium

Es una esfera futurista iluminada por neones que se alza en la plaza frente a la biblioteca como si fuera una Estrella de la Muerte de Star Wars en miniatura. Proyecta películas en 3D dedicadas a la exploración espacial, el mundo natural y la historia de Egipto, dirigidas a un público escolar, en una programación rotatoria.

También cuenta con un Exploratorium, además del Museo de la Historia de la Ciencia, en la parte inferior, también dedicado al público escolar egipcio. El museo narra la contribución a la ciencia de tres épocas históricas: el Egipto faraónico, la Alejandría helenística y la era islámica.

Hay circuitos de la Biblioteca Alejandrina en inglés cada 45 min entre 11.45 y 16.30 de domingo a jueves, y los sábados de 12.10 a 15.00.

Kom Al Dikka

Se trata de un yacimiento arqueológico el cual en época grecorromana fue un barrio residencial de gente rica, con villas preciosas, termas y un teatro, y era conocido como Parque de Pan, un jardín en el que los habitantes de la ciudad podían relajarse.

Aunque las ruinas no impresionan por sus dimensiones, siguen siendo una oda magníficamente conservada a los días de los centuriones, e incluyen las 13 terrazas de mármol blanco del único anfiteatro romano hallado en Egipto.

El yacimiento se descubrió en 1967, durante la construcción de los cimientos de un edificio de apartamentos en un lugar con el prosaico nombre de Kom Al Dikka (“montón de escombros”).

En el mismo recinto se halla la Villa de las Aves, una rica vivienda urbana de la época de Adriano (117-138 d.C.). A pesar de haber sido redecorada al menos cuatro veces en la antigüedad antes de quedar arrasada por un incendio en el s. III d.C., el mosaico del suelo, decorado con palomas, pavos reales, codornices, loros y pollas de agua, se conserva sorprendentemente bien.

Otros mosaicos muestran una pantera y un estilizado diseño floral conocido como roseta. Las excavaciones prosiguen en la zona.

A principios del 2010 se descubrieron las ruinas de un templo de época ptolemaica, junto con estatuas de dioses y diosas, incluidas varias de ellas de la diosa gata Bastet.

Sinagoga de Eliyahu Hanavi

Esta magnífica estructura de construcción italiana es una de las sinagogas más grandes de Oriente Medio y daba servicio a la antaño próspera y cosmopolita comunidad judía de Alejandría.

Su interior cuenta con inmensas columnas de mármol y tiene capacidad para más de 700 personas, con las placas de cobre con el nombre de los feligreses habituales (solo de los hombres) en los asientos.

Desde las guerras con Israel y la crisis de Suez de 1956, el número de judíos ha disminuido, y rara vez se presentan los 10 hombres necesarios para poder oficiar un servicio.

Museo de Arte Moderno de Alejandría

Maravillosa y poco visitada colección de pinturas de los ss. XVI a XX que refleja el pasado cosmopolita de la ciudad.

Ocupa una antigua villa e incluye algunos deliciosos tesoros de Margot Veillon, Theodore Frère y Gerome, además de esculturas del artista egipcio Mahmoud Mokhtar, entre otras obras más anodinas, pero el lugar bien merece una visita. Al lado hay un pequeño Museo Caligráfico que para entrar hay que mostrar el pasaporte.

Museo Cavafis

El poeta griego alejandrino Constantino Cavafis pasó los últimos 25 años de su vida en un apartamento sobre un prostíbulo de la antigua Rue Lepsius, un piso que hoy se conserva como el Museo Cavafis, con dos de las seis habitaciones del piso dispuestas tal y como Cavafis las dejó.

Sobre las mesas de las otras salas se exponen publicaciones del poeta y fotocopias de sus manuscritos, libretas de notas y de su correspondencia. La última sala está decorada con una colección de retratos y pinturas del escritor.

Con una iglesia griega (St Saba) en la esquina y un hospital enfrente, Cavafis pensó que aquel era el lugar ideal para vivir: cerca de un lugar donde atender las necesidades de la carne, de un lugar donde pedir perdón por los pecados, y de un lugar donde morir. Para los amantes de la poesía de Cavafis, este es casi un lugar de peregrinaje.

Anfushi

La carismática Anfushi, la antigua parte turca de la ciudad, era antaño el lugar donde los alejandrinos iban a desmelenarse.

Si bien las zonas de Midan Ramla y Midan Tahrir se desarrollaron al estilo europeo en el s. XIX, Anfushi permaneció intacta como un barrio autóctono que marcaba el contraste con la ciudad más cosmopolita.

Es el barrio donde los personajes del novelista Lawrence Durrell iban en busca de prostitutas y chaperos. Hoy sigue siendo una de las zonas pobres de la ciudad, donde vive un montón de gente apiñada en edificios viejos y maltrechos.

Fort Qaitbey

El puerto oriental está presidido por las recias murallas de este fuerte, construido por el sultán mameluco Qaitbey en 1480, en una angosta península sobre los restos del mítico Pharos. Muy bien restaurado, ofrece un montón de salas por explorar.

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El paseo hasta aquí es muy gratificante; desde Midan Ramla hay un recorrido de 30-45 min por la Corniche con espectaculares vistas al puerto.

El faro, que funcionó durante 17 siglos, fue destruido por un terremoto en 1303 y permaneció en ruinas durante más de 100 años hasta que Qaitbey ordenó fortificar el puerto de la ciudad.

Para ello se reutilizó material del faro caído, y si uno se acerca a las murallas exteriores distinguirá algunos magníficos pilares de granito rojo que, con toda probabilidad, proceden del antiguo faro.

Otras partes del mítico faro están repartidas por el lecho marino próximo. Si no apetece pasear junto al mar, para llegar se puede tomar el tranvía amarillo nº 15 desde Midan Ramla o parar a un microbús en la Corniche. Un taxi cuesta 10-15 EGP.

Mezquita de Abu Abbas Al Mursi

Esta majestuosa mezquita se construyó sobre la tumba de un venerado santo sufí del s. XIII, Abu Abbas Al Mursi, procedente de Murcia, España.

En el mismo lugar se han sucedido varias mezquitas; y a pesar de que la estructura es moderna, sigue siendo un atractivo edificio octogonal, con una torre central elevada y un interior decorado con llamativos mosaicos, azulejos y carpintería islámicos.

Al Mursi es uno de los cuatro maestros santos de Egipto, razón por la cual su tumba es un lugar de peregrinaje. Hoy la mezquita preside una amplia midan (plaza), fácilmente visible y accesible desde la Corniche.

Hay que dejar el calzado en la entrada y, al recogerlo, dejarle una pequeña baksheesh (propina) al asistente. Los visitantes pueden unirse a los devotos que visitan el santuario de Al Mursi bajo la planta principal.

Las noches de verano la mezquita queda envuelta de un ambiente festivo, con actividades como paseos en poni, autos de choque y tiovivos.

Mezquita Terbana

Esta pequeña y bonita mezquita se alza en el cruce de Sharia Faransa y Wekalet Al Limon. Todo este barrio, conocido como Gumruk, ocupa un terreno que durante la Edad Media estuvo bajo el mar.

Los constructores de finales del s. XVII consiguieron incorporar fragmentos de la antigua Alejandría en la estructura de la mezquita, reutilizando dos columnas clásicas para sustentar el minarete.

Astilleros de Alejandría

Allí donde Anfushi norte llega al mar es posible pasear entre enormes barcos de madera en varios estados de deterioro. En pequeños talleres se ven artesanos que construyen accesorios para los barcos, como timones y armarios con elaborados grabados.

Palacio Ras El Tin

lo largo de la costa occidental de Alejandría, pasados los astilleros, se divisa este palacio, cuya perspectiva más espectacular la ofrece el mar Mediterráneo.

Construido en la década de 1830 para el gobernante egipcio Mohammed Ali, hoy forma parte de una base naval y antaño fue residencia presidencial oficial. Es el lugar donde el príncipe Faruq firmó su abdicación en 1952. Por desgracia no está abierto al público.

Museo Mahmoud Said

Mahmoud Said (1897-1964) fue uno de los mejores artistas egipcios del s. XX, a pesar de que es poco conocido fuera de su país. Juez de profesión, destacó como pintor y se convirtió en miembro clave de un grupo de sibaritas dedicado a forjar una identidad artística egipcia en los años veinte y treinta.

Este museo presenta 40 de sus obras en una bella villa de estilo italiano en la cual vivió. Para entrar es necesario mostrar el pasaporte.

Una de las salas del museo está dedicada a los desnudos femeninos, algo bastante sorprendente considerando el tono conservador que impera en la Alejandría actual. A Said le gustaba retratar mujeres distintas de cuerpos sensuales ataviadas con los mínimos accesorios, como pañuelos de cabeza, joyas o brazaletes para celebrar así su belleza ‘plebeya’ egipcia.

Algunos de sus cuadros se han vendido por millones de dólares en casas de subastas europeas. Desde la parada de tranvía de San Stefano (línea 2), hay que cruzar las vías y subir los escalones que llevan a la calle elevada (frente al gran centro comercial). Se tuerce a la derecha y Sharia Mohammed Pasha Said queda a corta distancia a mano izquierda.

Jardines del palacio Montazah

Este palacio del s. XIX no está abierto al público, pero los jardines que lo rodean son ideales para pasear. Hay una bonita cala de arena con una playa semiprivada perfecta para los niños (aunque no está especialmente limpia) y un curioso puente de estilo victoriano que llega a una pequeña isla de pilones.

Está diseñado en estilo seudomorisco con un acento florentino y una torre inspirada en la del Palazzo Vecchio de Florencia. La forma más sencilla de llegar es parando un microbús desde la Corniche o Sharia Tariq Al Horreyya. Un taxi hasta aquí cuesta unas 40 EGP.

Catacumbas de Kom Ash Shuqqafa

Estas catacumbas se descubrieron de forma accidental cuando un asno desapareció ‘tragado’ por la tierra, estas catacumbas son el mayor cementerio romano de Egipto y una de las últimas grandes construcciones religiosas del antiguo Egipto.

Prueba de la fusión de estilos faraónico y griego tan representativa de Alejandría, los arquitectos optaron por un enfoque grecorromano. Las catacumbas constan de tres niveles de tumbas y cámaras excavadas en la roca a una profundidad de 35 m (la planta baja está inundada y es inaccesible).

El acceso es por una escalera de caracol; y los cadáveres se bajaban con cuerdas por el hueco de la escalera, en un foso circular. La escalera lleva a una rotonda con un pozo central que desciende hasta la oscuridad de la planta baja, inundada.

Cuando se construyeron las catacumbas, en el s. II d.C., probablemente como cripta familiar, la rotonda solo llegaba hasta el triclinio (a la izquierda) y la cámara mortuoria principal (todo recto), pero durante los 300 años en los que la tumba estuvo en uso se fueron cavando más cámaras, hasta que el lugar se convirtió en una colmena con capacidad para más de 300 cuerpos.

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El triclinio era un salón de banquetes donde los parientes del difunto le rendían un último homenaje con un banquete. Los dolientes, que regresaban para festejar pasados 40 días y a cada aniversario, se reclinaban en los bancos elevados del centro de la sala alrededor de una mesa baja.

De vuelta a la rotonda y bajando por las escaleras se llega a la tumba principal, la pieza central de las catacumbas. Allí una antecámara con columnas y frontón conduce a un santuario interno.

La decoración, típica de Alejandría, muestra una curiosa síntesis de iconografía funeraria egipcia, griega y romana antigua. La entrada de la cámara interior está flanqueada por figuras que representan a Anubis, el dios egipcio de los muertos, pero en esta ocasión va ataviado como un legionario romano y una cola de serpiente característica de Agatodemon, una divinidad griega.

Desde la antecámara, un par de pasillos cortos llevan a una cámara en forma de U llena de loculi, los nichos donde se depositaban los cuerpos, que después se sellaban con una losa de yeso. De vuelta a la rotonda hay otros cuatro pasillos que conducen a pequeños grupos de tumbas.

Uno de ellos da acceso a un recinto totalmente distinto, la sala de Caracalla, que tenía su propio acceso (ahora hundido) con escalera y ha quedado unido a Kom Ash Shuqqafa, a las que antecede, por la acción de laboriosos ladrones de tumbas que cavaron un nuevo pasaje. Junto al agujero de la pared hay un mural que muestra la momificación de Osiris y el secuestro de Perséfone a manos de Hades, ilustrando antiguos mitos funerarios egipcios y griegos.

Por espectacular que parezca todo esto, si el viajero ha visitado las tumbas de la orilla occidental de Luxor, es probable que Kom Ash Shuqqafa no le impresione: la mayoría de las paredes no están adornadas y casi todas las pinturas se han desdibujado. Se puede ir andando a las catacumbas desde el Pilar de Pompeyo, también en Carmous.

Si se anda desde el pilar, hay que partir desde delante de la taquilla. De espaldas a la entrada, se toma el callejón que hay a mano derecha, un poco empinado y que se aleja de las vías del tranvía.

Hay que seguir esta calle durante varios cientos de metros hasta pasar una pequeña mezquita a mano izquierda; entonces la entrada a las catacumbas queda en la siguiente manzana a mano izquierda. Un trayecto en taxi de Midan Saad Zaghloul a las catacumbas cuesta 35 EGP aprox.

Pilar de Pompeyo y Templo de Serapis

Una enorme columna de 30 m de altura se alza sobre las ruinas del antiguo y glorioso asentamiento de Rhakotis, la población original que dio lugar a Alejandría. Esta columna, conocida durante siglos como Pilar de Pompeyo, está hecha de granito rojo de Asuán y ha sido uno de los principales puntos de interés de la ciudad: un pilar ahusado con 2,7 m de base rematado por un bello capitel corintio.

La columna se yergue entre las dispersas ruinas del templo de Serapis, una magnífica estructura que se alzó en este lugar en época antigua.

El nombre de la columna se lo pusieron los viajeros que recordaban el asesinato del general romano Pompeyo a manos del hermano de Cleopatra, pero una inscripción de la base (presumiblemente cubierta de escombros antaño) anuncia que fue erigida en el año 291 d.C. como soporte de una estatua del emperador Diocleciano.

Bajo la columna hay unos escalones que descienden hasta las ruinas del gran templo de Serapis, el dios híbrido griego-egipcio de Alejandría. También es el lugar donde se hallaba la ‘biblioteca hermana’ de la Gran Biblioteca de Alejandría, la cual, según dicen, contenía copias y excedentes de textos de esta.

Los pergaminos podían ser consultados por todas las personas que utilizaran el templo, convirtiéndolo así en uno de los centros intelectuales y religiosos más importantes del Mediterráneo.

El templo fue atacado durante la Revuelta Judía en los años 115-117 d.C., pero fueron los cristianos quienes le asestaron el golpe final con un asalto contra los intelectuales ‘paganos’ en el año 391 d.C., destruyendo el Serapum y su biblioteca.

Lo único que quedó en pie fue el pilar. Hoy el lugar está muy abandonado, es poco más que un montón de escombros horadado por trincheras y agujeros, con un par de estrechos pozos del Serapeum que explorar, unas pocas esfinges (que procedían de Heliópolis) y un nilómetro.

El pilar de la superficie es el único monumento que se conserva entero y erecto en la Alejandría actual. Si se va en taxi, hay que indicar el nombre del destino en árabe: Amoud Al Sawari. El trayecto desde Midan Saad Zaghloul cuesta 30-35 EGP.

Te dejo otra vez por aquí la visita guiada por la ciudad por si te interesa más y no quieres perder el tiempo planificando la visita: Visita guiada por Alejandría

Alejandría y el café

Alejandría es una ciudad cafetera, pero no de cadenas de tipo Starbucks. Desde comienzos del s. XX, la cultura de la ciudad ha girado en torno a los cafés, donde la diversa población de la ciudad se congregaba para hablar de la vida con una taza de café o té y un pedazo de tarta.

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En los cafés se conocieron famosas personalidades literarias, charlando y evaluando una ciudad que no acababan de comprender. Muchos de aquellos viejos locales se conservan, y aunque ni la comida ni la bebida sean nada del otro mundo en la mayoría de ellos, bien merecen una visita como la reliquia de otros tiempos que son y para admirar su majestuosa decoración.

Playas en Alejandría

Para darse un chapuzón, el litoral de Alejandría tiene un montón de playas públicas y privadas, pero la costa entre el puerto oriental y Montazah puede estar sucia y abarrotada de gente en verano, y la mayoría de los lugareños se van a las playas de la Costa Norte en temporada alta.

Las mujeres deben saber que, en todas las playas, excepto las que son propiedad de hoteles occidentales, es altamente recomendable cubrirse el cuerpo para nadar (esto es, llevar camiseta holgada de manga corta y pantalón corto por encima del bañador).

En estas playas y en cualquier playa de la ciudad se paga entrada y también se paga por los parasoles y las tumbonas.

Playa Mamoura

Situada 1 km al este de Montazah, es la playa más ‘playa’ de Alejandría. Tiene un sendero de piedra y algunos puestos de helados y tentempiés, pero lo que marca la diferencia es su separación de la carretera principal, que evita el ruido.

Para llegar, hay que parar un microbús que vaya a Abukir por la Corniche y avisar al conductor de que se quiere ir a Mamoura. Las autoridades locales intentan que este barrio sea exclusivo y por ello cobran a quien acceda a la zona, aunque si se llega andando puede que no haya que pagar.

Junto a la playa privada principal hay otra menos concurrida, con parasoles de estilo vegetal. La entrada cuesta 50 EGP/persona.

Playa Miami

Es una cala resguardada y tiene tobogán acuático y un parque infantil en el mar, pero en temporada alta se llena de gente. Está 12,5 km al este de Midan Saad Zaghloul por la Corniche.

Playa Stanley

Espectacular playa en una pequeña bahía que queda bajo el puente Stanley. Tiene un tramo de arena donde bañarse resguardado por tres niveles de cabañas de playa.

La imagen del mar chocando contra los pilares de hormigón del puente es espectacular, pero la fuerza de las olas hace que no sea una playa adecuada para niños.

Zocos en Alejandría

En Alejandría no se encuentran los bazares antediluvianos que hay en El Cairo, pero abundan los zocos, que son ideales para vivir la animada vida de los mercados.

Barrio del zoco

En el extremo oeste de Midan Tahrir, la arquitectura majestuosa y maltrecha da paso a algo más recogido en el barrio del zoco. Es un largo trajín de puestos de productos, pescado y carnes, panaderías, cafés y tiendas diversas que venden todos los artículos para el hogar imaginables.

Es estupendo visitarlo de noche. Sharia Faransa empieza con ropa y accesorios de confección. La estrecha madeja de calles cubiertas que va hacia el oeste es Zinqat As Sittat (“el callejón de las mujeres”), donde venden botones, cuentas, pulseras y otros accesorios.

Más allá de la mercería están los comerciantes de oro y plata, y después vienen los vendedores de hierbas y especias. Un par de manzanas al oeste de Sharia Faransa, Sharia Nokrashi (también conocida como Al Midan) empieza en Midan Nasr y avanza durante 1 km hasta el centro de Anfushi.

Mercado de antigüedades de Attareen

Los coleccionistas de antigüedades y cachivaches estarán encantados recorriendo este laberinto de callejones. Muchos objetos llegaron hasta aquí después de que la clase alta europea tuviera que huir de Egipto en masa tras la revolución de 1952.

Zoco Ibrahimiyya Es uno de los mejores mercados para observar la vida egipcia. A lo largo de varias callejuelas cubiertas próximas al Sporting Club, está llena de productos frescos, montones de marisco recién pescado y puestos de carne. Es mejor visitarlo por la mañana, cuando los vendedores están más animados y vocean.

Mercado de pescado de Anfushi

En una ciudad que devora más pescado que una foca hambrienta, cabe esperar que hay un gran mercado de pescado. Y así es.

Situado en la punta norte de Anfushi, este mercado se llena cada día de marisco recién descargado del barco. Conviene llegar pronto, cuando más gente hay. A media mañana todo se calma mucho.

¿Cómo llegar a Alejandría?

Para llegar a Alejandría hay numerosas opciones:

En avión

A 45 km al sur de Alejandría está el aeropuerto Burg Al Arab al cual se puede llegar en avión. Hay un autobús del aeropuerto al centro de la ciudad.

En autobús

La estación principal de la ciudad es la de Al Moaf Al Gedid, desde donde salen y llegan autobuses a todo Egipto:

DestinoPrecio (EGP)Duración (h)
El Cario603
Hurgada1509
Ismalia605
Marsa Matruh504
Port Said354
Sharm El Sheij15010
Siwa759
Suez605

En microbús

Desde la estación de Al Moaf Al Gedid salen también los microbuses y taxis compartidos a El Cairo por unas 50 EGP. También se puede llegar a Zagazig (25 EGP), Tanta (15 EGP), Mansura (15 EGP), Rosetta (10 EGP) y Abukir (6 EGP).

En tren

Hay dos estaciones de tren en Alejandría pero la más impoartante para el turista es la de Misr:

DestinoPrecio (EGP)Duración (h)
El Cairo1003
Asuán27017
Luxor16015

Si tras leer el artículo te han entrado ganas de viajar a Egipto te dejo por aquí diferentes tours con todo incluído a un precio más que asequible para disfrutar del país en su totalidad:

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